Un día Enriquito, pensando, pensando, llegó a la conclusión de que su vida era un poco aburrida… y decidió que tenía que hacer algo para solucionarlo. Un amigo le recomendó que hiciera yoga… pero el yoga era demasiado flojo para Enriquito. Otro amiguito le dijo que se apuntara con él a jugar a fútbol… pero el deporte rey, por muy majestuoso que fuera, no llenaba el espíritu de Enriquito… lo dejaba vacío.
Un día, por casualidad, vio encima de la mesa de su yaya un dvd de kung fu. ¡¡¡Kung Fu!! Enriquito, sorprendido, decidió ver qué era aquello… y nada más ver la técnica base, los saludos, las patadas, los puños… quedó embelesado con aquel deporte que se originó en china en el siglo XVI en el templo de Shaolin.
Enriquito, ni corto ni perezoso, empezó a practicar. Vio el dvd 15 o 20 veces y practicó la forma hasta sabérsela de memoria… pero entonces se dio cuenta de que necesitaba un compañero para poner en práctica los ataques y defensas…
Finalmente, Enriquito convenció a su yaya, que como habréis podido deducir practicaba el Kung Fu de jovencita… Y los dos se colocaron adecuadamente en la alfombra del comedor. Enriquito adoptó la posición inicial y preparó su garra de tigre… pero su yaya, que aunque mayor, tenía mucha más experiencia, lo sorprendió con una patada abanico y lo golpeó en la cabeza…
“Ay, mare, Enriquito!!!” “ Què li he fet al meu xiquet?” “Ay, mare!!!!!”
(continuará)…
Un día, por casualidad, vio encima de la mesa de su yaya un dvd de kung fu. ¡¡¡Kung Fu!! Enriquito, sorprendido, decidió ver qué era aquello… y nada más ver la técnica base, los saludos, las patadas, los puños… quedó embelesado con aquel deporte que se originó en china en el siglo XVI en el templo de Shaolin.
Enriquito, ni corto ni perezoso, empezó a practicar. Vio el dvd 15 o 20 veces y practicó la forma hasta sabérsela de memoria… pero entonces se dio cuenta de que necesitaba un compañero para poner en práctica los ataques y defensas…
Finalmente, Enriquito convenció a su yaya, que como habréis podido deducir practicaba el Kung Fu de jovencita… Y los dos se colocaron adecuadamente en la alfombra del comedor. Enriquito adoptó la posición inicial y preparó su garra de tigre… pero su yaya, que aunque mayor, tenía mucha más experiencia, lo sorprendió con una patada abanico y lo golpeó en la cabeza…
“Ay, mare, Enriquito!!!” “ Què li he fet al meu xiquet?” “Ay, mare!!!!!”
(continuará)…