lunes 29 de mayo de 2006

Enriquito y el Kung Fu... Parte I

Un día Enriquito, pensando, pensando, llegó a la conclusión de que su vida era un poco aburrida… y decidió que tenía que hacer algo para solucionarlo. Un amigo le recomendó que hiciera yoga… pero el yoga era demasiado flojo para Enriquito. Otro amiguito le dijo que se apuntara con él a jugar a fútbol… pero el deporte rey, por muy majestuoso que fuera, no llenaba el espíritu de Enriquito… lo dejaba vacío.

Un día, por casualidad, vio encima de la mesa de su yaya un dvd de kung fu. ¡¡¡Kung Fu!! Enriquito, sorprendido, decidió ver qué era aquello… y nada más ver la técnica base, los saludos, las patadas, los puños… quedó embelesado con aquel deporte que se originó en china en el siglo XVI en el templo de Shaolin.

Enriquito, ni corto ni perezoso, empezó a practicar. Vio el dvd 15 o 20 veces y practicó la forma hasta sabérsela de memoria… pero entonces se dio cuenta de que necesitaba un compañero para poner en práctica los ataques y defensas…

Finalmente, Enriquito convenció a su yaya, que como habréis podido deducir practicaba el Kung Fu de jovencita… Y los dos se colocaron adecuadamente en la alfombra del comedor. Enriquito adoptó la posición inicial y preparó su garra de tigre… pero su yaya, que aunque mayor, tenía mucha más experiencia, lo sorprendió con una patada abanico y lo golpeó en la cabeza…

“Ay, mare, Enriquito!!!” “ Què li he fet al meu xiquet?” “Ay, mare!!!!!”

(continuará)…

lunes 22 de mayo de 2006

Enriquito y las equivocaciones en los chats

Un día Enriquito, que conocía perfectamente el funcionamiento de las nuevas tecnologías, estaba chateando por internet. Entonces, vio que se conectaba una chica que le hacía tilín… y decidió probar suerte e invitarla a salir.

Enriquito quería decirle: “voy a ver una película, ¿te vienes?”, pero como estaba un poco nervioso, se equivocó y escribió: “ibícula, ¿te vienes?”… y, oh! gran desastre… la chica no se dio cuenta del error. Lo que la pobre entendió es que Enriquito la estaba insultando… la había llamado “ibícula”, nada más y nada menos!!!… Se enfadó mucho y le envió a Enriquito un virus, que le destrozó el disco duro del ordenador y le afectó al cerebro, porque estaba conectado a la torre del pc.

(Si recordáis, tras el incidente de la tienda de campaña de los cliks – 29 dic 05 -, a Enriquito se le había quedado vacío el cráneo… y un médico muy listo le recomendó que se conectara a su ordenador).

El virus le formateó a Enriquito la memoria, pero la memoria de verdad y, desde entonces, nuestro amiguito no recuerda nada de lo que ocurrió antes. El pobre Enriquito murió de pérdida de datos.

miércoles 17 de mayo de 2006

Enriquito y los paseos con su perro...

Una vez, Enriquito salió a pasear a su perrito por la calle. Su perrito se llamaba “Chucho”, porque cuando se lo regalaron… todo el mundo le decía, “vaya chucho”, “qué chucho tienes” y… Enriquito, que tenía poca imaginación, decidió utilizar ese nombre.

Iba Enriquito por la calle cuando Chucho vio un gato (Chucho tenía muy buena vista… y era capaz de detectar cualquier gato que paseara en un kilómetro a la redonda). Pues bien, Chucho vio al gato… y salió corriendo.

Al ver que su perrito se le escapaba, Enriquito echó a correr detrás de él. Y corre que te correrás… tomó demasiada velocidad. Pero, ya se sabe que, si corres mucho te expones a tropezar y… así fue. Tropezó con una piña que se había comido una ardilla, la piña experimentó el famoso efecto “rueda”. El pie de Enriquito, que no estaba acostumbrado a estos efectos, se giró, y nuestro amiguito cayó al suelo. Pero tuvo tan mala suerte, que chafó un hormiguero y varias hormigas murieron aplastadas y a Enriquito se le quedaron los cadáveres incrustrados en las rodillas... Y el pobrecito, murió de incrustramiento…

viernes 12 de mayo de 2006

Enriquito y los bailes del cole...

Enriquito, un día, tuvo que hacer un baile en el cole. Durante semanas y semanas, todos los nenes ensayaban el baile entusiasmados… Pero había un momento complicado, un momento crucial en el que Enriquito tenía que dar tres pasos a la izquierda. Esto era complicado, porque Enriquito nunca se acordaba de si tenía que ir hacia la derecha o hacia la izquierda, y eso que su papá siempre le decía, “Enriquito, si tienes dudas, tú siempre a la izquierda” (ya véis, cómo era el papá de Enriquito…).

Pues bien, después de semanas de duros ensayos, de sangre, sudor y lágrimas… llegó el gran día. Pero oh!, desgracia! Cuando llegó el momento cumbre, la única neurona de Enriquito que estaba despierta en ese momento se despistó… y Enriquito dio tres pasos a la derecha.
...
Un paso
...
Dos pasos
...
Tres pasos
...
En aquel momento, una avalancha de desafortunados incidentes se sucedieron. Al dar el tercer paso, Enriquito pisó el pie de su compañero. Su compañero tropezó y, a su vez, pisó al compañero que tenía a su lado, que se tropezó también… y así sucesivamente, produciéndose el conocido, y sin lugar a dudas impactante, efecto dominó. Todos los nenes de la clase fueron cayendo uno tras otro hasta que no quedó ninguno de pie…
Y Enriquito murió de “efecto dominó agudo”.

miércoles 10 de mayo de 2006

Enriquito y el agua mojada

Enriquito, como todos los días, estaba pensando que, antes de cenar, debería ducharse, para estar limpito y dormir bien, como le decía siempre su yaya. Camino de la ducha, le pidió a su mamá que le diera el jabón, que es una cosa que hace espuma y sirve para lavarse. Una vez en la bañera, corrió las cortinas, abrió el grifo del agua caliente… y se mojó. Claro!!! El agua estaba mojada… menudo descubrimiento!! Enriquito no lo sabía, pero el agua de la ducha de su casa, estaba mojada… Como no lo sabía, se enjabonó, se enjuagó… y se fue a cenar, sin secarse. ¿Por qué? Porque Enriquito no sabía que el agua de la ducha estaba mojada….

- ¿Y qué le pasó, al pobrecito? - Os preguntaréis…

Pues nuestro amiguito, inocente él… se quedó mojado. Tan mojado, tan mojado… que se floreció. Cada día estaba más florecido… y finalmente, el pobrecito Enriquito, murió de florecimiento (físico, que no mental, me apuntan por aquí…).

martes 9 de mayo de 2006

Enriquito y los ascensores que hablan

Un día, Enriquito iba tranquilamente paseando por la calle, cuando de repente se encontró un ascensor. “Estupendo”, pensó Enriquito, “voy a ver a mi amiguita Amparín”. Y apretó el botón de llamada. Se encendió una lucecita… y se abrieron las puertas. Pero oh, sorpresa, en ese momento, se escuchó una voz: “ABRIENDO PUERTAS”. Santo Cielo!!! Un ascensor que hablaba!!!

Este hecho, como sin duda comprenderéis, le produjo gran sorpresa a nuestro amiguito… y en aquel instante olvidó en qué piso vivía Amparín. Pero lejos de amedrentarse, Enriquito subió y seleccionó todos los pisos, como un valiente!! Entonces, el ascensor empezó a hablar. Enriquito al principio le contestaba, pero el ascensor cada vez hablaba más rápido y Enriquito se mareó por la diferencia de altura.

Entonces, Enriquito entró en un bucle de pisos, después del último volvía al primero, siempre subiendo, sin parar… y como su yaya le había enseñado que después del 8 va el 9 y no el 1… Enriquito se murió de confusión.