Leed atentamente, no perdais detalle, no os encanteis mirando por la ventana ni dejeis que vuestra imaginación eche a volar. Leed atentamente, porque lo que vais a leer a continuación era lo que le contaba a la Brujita de las 27 Escobas su yaya una y otra vez para que tuviera mucho cuidado, pero que mucho, mucho muchísimo cuidado.
Seguramente, os haceis una idea de quien es la Brujita de las 27 Escobas, pero para quien no lo sepa, diremos que vive en una Torre muy alta, más alta que la Luna, que cuando sonríe te encanta de inmediato y que si la sonrisa no surte efecto, te invita a su Torre donde te hechiza con alguna bebida con olor a canela y sabor a limón. A la Brujita de las 27 Escobas le gusta mucho contar historias porque desde pequeñita se las contaban a ella y ahora, de vez en cuando, te cautiva con una y ya no puedes esperar hasta la hora de la merienda para que venga a contarte otra.
Hoy es un día muy importante para la Brujita de las 27 Escobas, porque hoy es su cumpleaños. Así que contaremos una historia de uno de sus personajes favoritos.
Resulta que la yaya de la Brujita de las 27 Escobas le contaba muchas historias de un nene que se llamaba Enriquito y de su yaya...
Enriquito, que era un chico muy mayor, quería ir al baño solito y su yaya le decía que a pesar de que era mayor, todavía no podía ir sólo porque se podía colar por el váter de lo pequeñito que era. Enriquito estaba decidido a ir solito y su yaya, en vista de que no iba a poder convencerlo para que fuera con ella, le dijo lo siguiente:
- Enriquito, mira lo que te dice la yaya, como ya sabes, eres muy pequeñito, así que cuando estés sentadito en el váter, cógete muy fuerte de los lados. De esta forma no te caerás, ¿vale?
Enriquito le dijo que sí, que no se preocupara. Tendría mucho cuidadito y como le había dicho su yaya, se cogería fuerte de los lados del váter. La yaya pareció satisfecha y allá que se fue Enriquito al váter. Se sentó y todo fue bien, como los chicos mayores. No le sorprendió, ya que él sabía que era capaz de eso y de mucho más. Como iba todo tan bien y para no olvidarse de nada, Enriquito decidió estirar de la cadena...
¿Qué pasó? Pues que al estirar de la cadena sin haberse puesto de pie y sin hacer caso a su yaya, ya que no se cogió fuerte de los lados, ¡Enriquito se coló por el váter! Empezó a dar vueltas y más vueltas sobre sí mismo y poco a poco, la fuerza ejercida por el agua succionó al pobre Enriquito, que se coló, apareciendo en el del piso de abajo de su casa y dándole un susto de muerte a su yaya que estaba allí. A la yaya, el susto le duró varios días y a Enriquito, el mareo un par de semanas. Desde entonces, sufre de migrañas crónicas...
Así es como se acaba esta historia de Enriquito y su yaya. Ahora, ¡todo el mundo a felicitar a la Brujita de las 27 Escobas!
Muchos besitos mágicos, Brujita.
martes 25 de abril de 2006
martes 18 de abril de 2006
Enriquito y la Semana Santa
Un día, estaba Enriquito tranquilamente en su casa jugando con sus cliks de piratas (porque a Enriquito le encantaba imaginar que navegaba a bordo del Barco Pirata que lleva por bandera “un par de tibias y una calavera”) cuando llegó su yaya y le dijo, - Enriquito, ¿tú sabes lo que es la Semana Santa? -
Y Enriquito, asustado por el tono solemne y tenebroso con el que su yaya había pronunciado la frase, le dijo que no. Así que la yaya le prometió que el viernes santo se lo llevaría con ella a ver una procesión, para que lo entendiera.
Y así fue… Enriquito y su yaya marcharon alegres, pero no mucho, que ya se sabe que en Semana Santa hay que controlar las emociones, ser cauto y no gritar muy alto, porque alguna señora mayor que la yaya se puede ofender… y tampoco es cuestión. Habían elegido una localidad valenciana cuyos festejos de la pasión eran conocidos por su colorido y por la multitudinaria asistencia de los vecinos del municipio, que suelen salir a las calles para disfrutar de estos actos tan devotos, las procesiones.
Pues bien… queridos amiguitos, prestad mucha atención… Enriquito y su yaya se sentaron en la acera y empezaron a ver pasar unos señores vestidos con túnicas de colores y unos capiruchos muy altos, muy altos, que les tapaban la cara y sólo les dejaban libres los ojos (que como muchos de vosotros ya sabéis, sirven para ver, pero ver con los ojos, eh?).
Primero pasaron unos capiruchos de color gris, luego otros blancos, rojos, capiruchos azules con ribetes amarillos, capiruchos de color gris combinado con rojo, verdes, negros, capiruchos negros y dorados, y pasaban capiruchos,…
y pasaban más capiruchos,…
y pasaban eternamente…
y las manecillas del reloj daban vueltas…,
y vueltas,…
y vueltas…
Aquello parecía no tener fin…
Y Enriquito, con tanto capirucho, quedó hipnotizado y perdió la noción del tiempo, de los colores, de la Semana Santa y del mundo… y el pobrecito todavía sigue allí, en espíritu (porque la Semana Santa es una cosa muy espiritual), viendo pasar capiruchos de todos los colores mientras el resto de la humanidad hace su vida día a día…
Y Enriquito, asustado por el tono solemne y tenebroso con el que su yaya había pronunciado la frase, le dijo que no. Así que la yaya le prometió que el viernes santo se lo llevaría con ella a ver una procesión, para que lo entendiera.
Y así fue… Enriquito y su yaya marcharon alegres, pero no mucho, que ya se sabe que en Semana Santa hay que controlar las emociones, ser cauto y no gritar muy alto, porque alguna señora mayor que la yaya se puede ofender… y tampoco es cuestión. Habían elegido una localidad valenciana cuyos festejos de la pasión eran conocidos por su colorido y por la multitudinaria asistencia de los vecinos del municipio, que suelen salir a las calles para disfrutar de estos actos tan devotos, las procesiones.
Pues bien… queridos amiguitos, prestad mucha atención… Enriquito y su yaya se sentaron en la acera y empezaron a ver pasar unos señores vestidos con túnicas de colores y unos capiruchos muy altos, muy altos, que les tapaban la cara y sólo les dejaban libres los ojos (que como muchos de vosotros ya sabéis, sirven para ver, pero ver con los ojos, eh?).
Primero pasaron unos capiruchos de color gris, luego otros blancos, rojos, capiruchos azules con ribetes amarillos, capiruchos de color gris combinado con rojo, verdes, negros, capiruchos negros y dorados, y pasaban capiruchos,…
y pasaban más capiruchos,…
y pasaban eternamente…
y las manecillas del reloj daban vueltas…,
y vueltas,…
y vueltas…
Aquello parecía no tener fin…
Y Enriquito, con tanto capirucho, quedó hipnotizado y perdió la noción del tiempo, de los colores, de la Semana Santa y del mundo… y el pobrecito todavía sigue allí, en espíritu (porque la Semana Santa es una cosa muy espiritual), viendo pasar capiruchos de todos los colores mientras el resto de la humanidad hace su vida día a día…
miércoles 5 de abril de 2006
Enriquito y las fechas señaladas...
Queridos amiguitos, hoy queremos daros un consejo práctico para vuestra vida diaria. Es muy importante acordarse de las fechas señaladas… porque Enriquito una vez se olvidó de una fecha, y todos pensaron que estaba loco y lo metieron en el psiquiátrico.
Para no olvidarse de las fechas… existen muchos métodos. Uno de ellos es apuntárselas en una agenda, pero esto también es peligroso, porque si escribís con boli podéis equivocaros… y de los lápices ni hablemos (15 nov 05).
Y por qué viene todo esto, os preguntaréis… pues porque hoy es el cumpleaños del gatoQ… y queremos felicitarlo!!! FELICIDADES!!!!!!
¿Y cómo lo hemos recordado?, os preguntaréis… Pues utilizando un método alternativo de memoria, que consiste en pensar muy fuerte para no olvidar las cosas… Pero tened mucho mucho cuidado, porque Enriquito un día tenía un examen y pensó muy fuerte muy fuerte… tanto que las neuronas se le quedaron afónicas!
Lo dicho... Felicidades señor gato!!!
Para no olvidarse de las fechas… existen muchos métodos. Uno de ellos es apuntárselas en una agenda, pero esto también es peligroso, porque si escribís con boli podéis equivocaros… y de los lápices ni hablemos (15 nov 05).
Y por qué viene todo esto, os preguntaréis… pues porque hoy es el cumpleaños del gatoQ… y queremos felicitarlo!!! FELICIDADES!!!!!!
¿Y cómo lo hemos recordado?, os preguntaréis… Pues utilizando un método alternativo de memoria, que consiste en pensar muy fuerte para no olvidar las cosas… Pero tened mucho mucho cuidado, porque Enriquito un día tenía un examen y pensó muy fuerte muy fuerte… tanto que las neuronas se le quedaron afónicas!
Lo dicho... Felicidades señor gato!!!
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