lunes 9 de enero de 2006

Enriquito, en otro día de su cumple...

Hoy es un día muuuy especial para Enriquito, porque quiere felicitar a Pichuquita, que es su cumple!!! Como los cumples son divertidos, vamos a contaros lo que le ocurrió a Enriquito cuando cumplió seis años. Ese día lo pasó muy bien, y le regalaron una caja enorme de cliks indios y vaqueros… Ya veréis, ya…

Al día siguiente de su cumple, después de cenar, estaba Enriquito jugando con sus clicks, cuando llegó su yaya y le dijo:

- ¡Uy! Enriquito, ¿has visto qué tarde es? y mañana tienes que levantarte pronto porque tienes que ir al cole. ¡Ala, a la cama a dormir!
- Pero yaya, jolín, que yo quiero jugar con mis cliks. Que los indios comanches están atacando el fuerte y los soldaditos y los vaqueros lo tienen que defender. Si no, se morirán.
- Pues es muy tarde, acuesta a los soldaditos, a los vaqueros y a los indios en el fuerte, que seguro que se hacen amigos y así no se muere nadie y ya mañana sigues jugando.

Enriquito no podía entender como su yaya podía pensar semejante disparate. ¡Cómo iban a dormir los indios y los vaqueros juntos en el fuerte de lo vaqueros! ¡Por favor, que no son tontos! Así que decidió que como él era el entendido en lo referente al arte de la guerra, estrategia, ley y orden en el lejano oeste, y como su yaya estaba muy mayor y, pobrecita, no sabía de esto, lo dejaría tal y como estaba y se iría a dormir.

- Yaya, no toques nada, déjalo todo así... y por nada del mundo los pongas a dormir juntos en el fuerte, yaya. Tranquila que ellos ya sabrán qué hacer y ya montarán la guardia.

Su yaya le dijo que le haría caso. Así que Enriquito, se puso el pijama, fue al baño, hizo pipi, se lavó los dientes y como sus papás estaban de viaje, se fue a dormir a su cama que era muuuy grande. A Enriquito le gustaba mucho la cama de sus papás. Le gustaba saltar y saltar y saltar. De repente llegó su yaya.

- ¡Enriquito, por Dios! ¿qué estás haciendo? No saltes, que si saltas la vecina de abajo se enfadará y se lo dirá a los papás y te reñirán y te dejarán sin jugar a indios y vaqueros con tu fuerte, y tendrás que jugar con Amparín a las muñecas y a mamás y papás, y eso es de chicas Enriquito.

-Pero si no hago ruido yaya.

Enriquito no hizo caso a su yaya y claro al saltar el somier hacía mucho, mucho, pero que mucho ruido. ¿Qué pasó? que la vecina de abajo no podía dormir. Así que cogió una escoba del escobero y comenzó a golpear el techo para que Enriquito dejara de saltar. Pero Enriquito no podía oírla.
Continuaron los dos un buen rato, de forma que entre los saltos de uno y los golpes con la escoba en el techo de la otra, alcanzaron la frecuencia de resonancia de la estructura del edificio. Lo que generó una potente onda de choque que desplazó la falla situada en el Golfo de Valencia y originó un terremoto 5.5 en la escala Richter.

¡Menudo desastre! Del terremoto, todo se puso patas arriba. Se cayeron los libros de los estantes, las sillas tiradas por el comedor, la vecina que se cayó de la silla y también se quedó coja. El fuerte se desmontó y el Séptimo de Caballería fue aplastado por los cajones que se habían salido de las guías de la cajonera. ¡¡Pobres cliks!! La yaya estaba llorando porque estaba muy triste, pero Enriquito decidió animarla, porque era su yaya y la quería mucho. Así que le dijo:

- Yaya, tranquila, ¡¡qué el ficus se ha salvado!!

Y esto es lo que le pasó a Enriquito… Así que, Pichuquita, ten mucho cuidado y si te regalan cliks en tu cumple no te emociones mucho y te pongas a saltar en la cama, porque las consecuencias pueden ser terribles!!!

¡¡¡FELICIDADES PICHUQUITA!!!!